Los Atlanta Braves han activado al jardinero estrella Ronald Acuña Jr. de la lista de incapacitados tras sufrir una lesión de grado 1 en la pantorrilla derecha el 29 de julio durante un juego contra los Royals.
El jugador de 27 años llega con una sólida línea ofensiva esta temporada: .306 de promedio, .429 de porcentaje de embasarse y .577 de slugging, acompañado de 14 jonrones y 26 impulsadas en 55 partidos.
Como parte del movimiento, el receptor veteranísimo Sandy León fue enviado a Triple-A Gwinnett.
Su retorno justo antes de la serie contra los Guardians marca un refuerzo relevante para el lineup de Atlanta.
Estreno en la temporada: Acuña Jr. ya está en acción
El regreso de Acuña llegó a tiempo para el primer juego de la serie frente a los Cleveland Guardians, donde se ubicó en el lineup como bateador número tres y patrulló el jardín derecho
Pese a su regreso, en ese juego inicial no pudo impactar ofensivamente, y además fue llamado out por interferencia como corredor en una jugada del cuarto inning
El impacto de la ausencia de Ronald Acuña Jr. en los Bravos
Cuando Ronald Acuña Jr. quedó fuera de acción, los Bravos de Atlanta perdieron mucho más que a su jardinero derecho titular. El venezolano no solo es una de las caras de la franquicia, sino también un catalizador ofensivo que suele marcar el ritmo de los partidos desde el primer turno al bate.
Durante su ausencia, el lineup de los Bravos perdió dinamismo en la parte alta del orden. Sin Acuña, el equipo tuvo que recurrir a variaciones en la alineación, utilizando a jugadores como Michael Harris II o incluso a Ozzie Albies en la parte alta del orden para intentar suplir su capacidad de embasarse y de generar presión con su velocidad en las bases.
El vacío fue notorio: la producción ofensiva se volvió más intermitente y, aunque el poder de Matt Olson y Austin Riley mantuvo competitivos a los Bravos, la falta de un bate explosivo y un corredor agresivo como Acuña disminuyó la amenaza ofensiva global.
Además, en defensa, el equipo perdió a un jardinero con alcance y brazo probado, obligando a Brian Snitker a mover piezas y confiar en suplentes que, aunque cumplidores, no ofrecen el mismo nivel de seguridad en los jardines.
En lo anímico, también se sintió su ausencia. Acuña es uno de los jugadores más carismáticos y energizantes del clubhouse, y esa chispa muchas veces marca la diferencia en un equipo que aspira a repetir su éxito en postemporada.

