Los Dodgers necesitaban un bálsamo que calmara su caída, y quién mejor que Clayton Kershaw para tomar el rol de héroe. Después de una racha de cuatro derrotas que los dejó en segundo lugar de la División Oeste, Los Angeles reaccionaron anoche con una sólida victoria de 3-2 sobre los Padres, gracias a una labor de seis innings del veterano zurdo que recordó sus mejores días.
En una noche cargada de tensión, el manager Dave Roberts lo entendió bien: “No hay nadie más intenso o enfocado que Clayton… él eleva el nivel de los demás”
Y vaya que respondió: permitió solo un jonrón solitario de Ramón Laureano, retiró a 12 de los últimos 13 bateadores enfrentados y limitó a San Diego a apenas tres corredores —el último fue eliminado con doble play— para completar seis innings de dominio absoluto
La ofensiva no defraudó. En el tercer inning, con una actuación de “béisbol pequeño”, Shohei Ohtani impulsó la primera carrera con un rodado, que Mookie Betts elevó con sacrificio. Más adelante, Teoscar Hernández amplió la ventaja con un jonrón clave en el séptimo inning.
Este triunfo no solo detuvo la sangría de los Dodgers, sino que los empata en la cima del Oeste, a solo un triunfo de sellar la serie particular ante San Diego y evitar un posible desempate en la postemporada.
En agosto, Kershaw ha sido una roca: tres aperturas y apenas dos carreras permitidas en 18 innings. Incluso algunos lo califican de “vintage Clayton Kershaw”.
