Houston.-
En una noche cargada de tensión y dramatismo, los New York Yankees sufrieron una derrota por 8-7 contra los Astros, marcada por la explosiva octava entrada que incluyó las expulsiones del manager Aaron Boone y el relevista Devin Williams.
El colofón de una montaña rusa
Con el duelo empatado 4-4, Devin Williams abrió el octavo episodio con complicaciones serias: permitió un doble de Carlos Correa, seguido de boletos consecutivos que llenaron las bases. Taylor Trammell rompió la igualdad al negociar un pasaporte en cuenta de cinco lanzamientos.
Contrariado por el arbitraje, Williams discutió bolas y strikes con el umpire Brian Walsh, diciendo con frustración: “I had four (strikes). You missed four”, y fue expulsado del juego. Poco después, el manager Aaron Boone se sumó a la discusión y también fue enviado fuera del campo.
Fracaso colectivo
Con Boone y Williams fuera, Camilo Doval ingresó al montículo, sólo para empeorar la situación: permitió un sencillo impulsor a Jeremy Peña, comisionó un balk y lanzó un wild pitch que permitieron dos carreras adicionales para que los Astros tomaran ventaja 8-4.
Aunque los Yankees recortaron distancias con un jonrón de tres carreras de Cody Bellinger en el noveno, no fue suficiente. Un ponche a Jazz Chisholm Jr. cerró el partido.
Repercusiones y malestar evidente
Este incidente marcó un claro punto crítico en el juego, reflejando la creciente frustración del equipo con el arbitraje. Williams continuó expresando su descontento: “I should have had Sánchez 0-2 instead of 2-1” y recriminó el strike final a Chisholm Jr., que pareció estar fuera de la zona.
Además, la serie de expulsiones acumula presión para un equipo que ya enfrentaba una racha difícil: perdió su octava serie consecutiva en Houston y quedó a 3.5 juegos de los Blue Jays en la División Este