Seattle.-
El marcador que mostraba la derrota de los Astros poco antes de que Randy Arozarena entrara al bate encendió la tensión: Seattle estaba a solo un juego del liderato divisional. Gracias a un cañonazo monumental en el tercer inning, el dominicano lideró una remontada definitiva que puso a los Mariners en la cúspide de la pelea por el Oeste de la Americana.
Momento clave del juego
Con dos corredores en base y su equipo abajo por dos carreras, Arozarena trabajó la cuenta hasta un 2-0 antes de conectar una recta de Matthew Liberatore por todo el segundo nivel del antiguo T-Mobile Park. El estruendo en las gradas fue inmediato, y la ventaja resultante nunca fue cedida.
Actuación ofensiva y relevo sólido
El batazo fue su jonrón número 27 de la campaña, parte de una jornada explosiva donde también sumó un elevado de sacrificio que lo dejó con cuatro impulsadas.
También brilló Josh Naylor, quien aportó un cuadrangular solitario que amplió la ventaja de Seattle.
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La respuesta desde el bullpen fue impecable: cinco entradas seguidas sin permitir carreras, apenas dos imparables y siete ponches repartidos. Caleb Ferguson sumó la victoria y Andrés Muñoz cerró el juego con su salvamento número 34.
Implicaciones en la clasificación
Con la victoria, los Mariners encadenaron cuatro triunfos consecutivos y se colocaron a solo un juego de los Astros en la cima del Oeste de la Americana. Además mantienen un margen de 1.5 juegos sobre Texas en la lucha por el último boleto de comodín al margen de la división.
Reacciones del plantel
Julio Rodríguez, observador atento del marcador, resumió el ambiente en el estadio:
“Siento que todos lo vieron… Está ahí mismo. Hay momentos en los que uno dice: ‘Veamos cómo van los otros partidos’. Así que, todos lo ven.”
Y agregó sobre el ambiente competitivo que atraviesa el equipo:
“Aunque digas: ‘Quizá no lo vemos’, la realidad es que necesitamos ganar juegos. Esa presión extra es buena, realmente buena.”
