Clayton Kershaw vivió este viernes una noche cargada de emoción. En su última apertura de temporada regular en el Dodger Stadium, el veterano zurdo recibió el cariño de los aficionados, los aplausos de sus compañeros y el reconocimiento merecido, mientras su equipo aseguraba el pase a la postemporada. Fue una despedida digna de una leyenda.
Momentos que hicieron historia
Kershaw salió al montículo solo, al compás de “We Are Young”, y aunque pidió que todo continuara como cualquier otra salida, no pudo evitar conmoverse con la reacción de la afición.
En el juego, enfrentó a los San Francisco Giants, su rival histórico contra el que ha tenido números muy buenos: previo al partido tenía marca de 27-16 con efectividad de 2.08 en 62 encuentros frente a ellos.
A pesar de permitir un jonrón de Heliot Ramos como primer bateador del juego, Kershaw se mantuvo firme: permitió dos carreras, cuatro hits y cuatro boletos en 4.1 entradas, además de registrar seis ponches.
Cuando el mánager Dave Roberts lo retiró del montículo, la ovación duró minutos. Kershaw abrazó al cuadro, saludó al público y alzó su gorra con emoción, gesto simbólico de cierre de capítulo.
Lo que esta noche representó
Además de la despedida personal, los Dodgers aseguraron su pase a los playoffs gracias a un triunfo de los Phillies sobre los Diamondbacks, lo que le dio a su afición algo más que nostalgia: razón para celebrar.
Kershaw pasó toda su carrera en Grandes Ligas con un solo equipo, los Dodgers, lo que añade valor al adiós: su legado no será solo el de un as del pitcheo, sino el de un símbolo de lealtad y rendimiento consistente en el mismo parque.
Aunque esta fue su última apertura de temporada regular en casa, lo esperado es que forme parte del roster para la postemporada, incluso si ya no vaya a lanzar como abridor.

