La UCI ha vuelto a colocar sobre la mesa el tema de los suplementos de cetonas utilizados por ciclistas profesionales, emitiendo un comunicado claro: no recomienda su uso en los planes nutricionales de los atletas.
Aunque estos suplementos no están prohibidos, la postura surge ante el aumento de su popularidad en el pelotón y la falta de evidencia robusta que respalde sus beneficios.
¿Qué son las cetonas y por qué se usan?
Las cetonas (o cuerpos cetónicos) son compuestos producidos por el cuerpo —especialmente cuando los niveles de glucosa son bajos o durante ejercicios prolongados o dietas cetogénicas— y pueden servir como combustible alternativo para músculos o cerebro.
En los últimos años han aparecido suplementos orales exógenos de cetonas que prometen mejorar el rendimiento (ahorrando glucógeno, por ejemplo) o acelerar la recuperación tras el esfuerzo.
Evolución del uso en el ciclismo
El asunto ganó notoriedad hacia 2016, tras un estudio que sugería mejoras en rendimiento al tomar cetonas antes o durante el ejercicio.
Desde entonces, varios equipos de WorldTour han reconocido su uso o incluso acuerdos con marcas de cetonas.
Al mismo tiempo, grupos como el Mouvement pour un Cyclisme Crédible (MPCC) han adoptado una postura más estricta, recomendando que sus equipos no las utilicen debido al carácter “gris” de esta estrategia.
¿Qué ha concluido la UCI recientemente?
Según su comunicado oficial:
Los primeros resultados prometedores no fueron confirmados por estudios posteriores.
¿Rendimiento? “Ahora existe consenso de que tales suplementos no tienen efecto en el rendimiento durante el ejercicio de resistencia”.
¿Recuperación? Aunque algunos estudios menores habían sugerido mejoras en la velocidad de resíntesis de glucógeno o producción de EPO endógena, investigaciones más recientes de alta calidad concluyen que tras la competición o entrenamiento intenso “no hay efecto en la calidad de la recuperación”.
Por todo lo anterior: “Como no hay evidencia convincente de que los suplementos de cetonas mejoren rendimiento o recuperación, la UCI no ve ninguna razón para que sean usados. Por tanto, no recomienda su inclusión en los planes nutricionales de los ciclistas.”
Importante: Esta recomendación no es una prohibición. Las cetonas permanecen legales, sin regulación especial por ahora.
¿Por qué esta postura y qué implicaciones tiene?
La UCI adopta esta posición en un contexto donde la nutrición deportiva ha sido tradicionalmente un área de exploración constante, y donde los atletas buscan cualquier ventaja marginal. El problema con las cetonas:
La evidencia científica es “mixta o insuficiente”. Por ejemplo, una revisión en la que participaron atletas entrenados concluyó: “evidence to date does not support a benefit of acute ketone supplementation on sports performance, cognition, or muscle recovery”.
Algunos estudios incluso han observado efectos negativos: como menor potencia o molestias gastrointestinales tras suplementos de cetonas.
Desde el punto de vista ético/deportivista, existen preguntas sobre la credibilidad del deporte cuando se usa un suplemento legal pero con efectos no demostrados. Una publicación de opinión señala que la decisión de “no recomendar pero no prohibir” puede crear más “zonas grises” en el deporte.
En práctica, los equipos deben decidir: seguir usando estas sustancias como parte de su estrategia, o abstenerse mientras no haya evidencia clara. Para los ciclistas y entrenadores, la recomendación de la UCI funciona como guía de prudencia.
¿Qué deberían hacer los ciclistas y equipos?
Evaluar críticamente los suplementos de cetonas: verificar la evidencia de su efectividad, los costos, posibles efectos secundarios.
Seguir las directrices de sus entidades deportivas y considerar que, aunque legal, la UCI no los respalda actualmente para rendimiento o recuperación.
Priorizar estrategias nutricionales más sólidas y establecidas (carbohidratos, proteínas, hidratación, recuperación activa) antes de gastar o arriesgar con suplementos que no tienen respaldo concluyente.
Estar atentos a futuros cambios: la UCI ya hizo un estudio largo (múltiples años) sobre cetonas. Aunque ahora hace la recomendación contraria a su uso, podría haber futuras actualizaciones si aparecen nuevas evidencias.
Tener clara la comunicación interna del equipo y con los deportistas: que el uso de cetonas no es una vía garantizada de mejora, y que su elección debe estar informada y supervisada.
