En un duelo que se prolongó durante 15 entradas, los Gigantes del Cibao lograron imponerse por marcador de 7-4 sobre los Toros del Este, ratificando su buen momento y firmado una victoria que demanda resistencia, paciencia y profundidad de plantilla.
El encuentro se disputó en La Romana, República Dominicana, y se extendió hasta altas horas de la noche, con ambos equipos jugando en niveles de tensión altos debido a la igualdad prolongada y las oportunidades desaprovechadas.
El punto de quiebre llegó en la parte alta de la 15.ª entrada, cuando Jorge Bonifacio conectó un sencillo remolcador de dos carreras que llevó la diferencia a un terreno irreversible para los Toros.
Durante el transcurso del partido, los Gigantes mostraron una mezcla de paciencia —aguantando hasta que la llave se abriese— y ejecución ofensiva bajo fatiga, mientras el pitcheo y los relevos mantuvieron el control en momentos críticos. Los Toros, por su parte, tuvieron oportunidades de romper el empate antes pero no lograron capitalizar ante el desgaste acumulado de ambos equipos.
Esta victoria representa para los Gigantes un espaldarazo en la fase regular de la Liga Dominicana de Béisbol (LIDOM), pues una victoria tan extensa no solo cuenta en el registro sino en el ánimo del club, especialmente en un torneo donde cada triunfo tiene un peso significativo hacia los playoffs.
Para los Toros del Este, la derrota implica la necesidad de revisar su bullpen, la fatiga de su rotación y la manera en que gestionan entradas tardías, pues permitir que un partido se extienda tanto ya supone desgaste adicional que puede cobrarse factura en jornadas posteriores.
En resumen: los Gigantes se impusieron en una verdadera prueba de resistencia —15 entradas— y demostraron que tienen recursos para ganar partidos maratónicos. Esa capacidad podría marcar la diferencia en un torneo donde los juegos cerrados abundan.

