La Formula 1 (F1) dio un paso importante en su estrategia de expansión comercial en EE. UU. al cerrar un acuerdo exclusivo con Apple para los derechos de transmisión del país. Según diversos informes, Apple pagará cerca de 140 millones de dólares al año por un contrato de cinco años que arrancará en la temporada 2026.
La cifra es considerablemente mayor que los aproximadamente 90 millones de dólares que pagaba ESPN bajo el acuerdo previo.
El contrato permitirá a Apple TV ofrecer todos los Grandes Premios, las sesiones de práctica, clasificación y los “Sprint” de la F1, con algunas carreras o sesiones disponibles de forma gratuita.
¿Por qué es significativo este movimiento?
Para Apple: es una apuesta fuerte para reforzar su plataforma de streaming y posicionarse como referente en contenido deportivo premium.
Para la F1: representa un camino para reforzar su presencia en el mercado estadounidense, un terreno en el que ha crecido en las últimas temporadas.
Para los suscriptores y aficionados: cambia el panorama de cómo se verá la F1 en EE. UU., al trasladarse la transmisión prácticamente al entorno digital/streaming y dejar atrás el modelo tradicional de cable.
Riesgos y oportunidades
Oportunidad: un nuevo público más joven, mayor integración tecnológica (Apple puede sumar funciones interactivas, datos en tiempo real, estadísticas avanzadas) y un modelo de negocio donde el streaming sigue ganando terreno.
Riesgo: pagar tanto por derechos implica que Apple debe convertir esos derechos en valor —más suscripciones, mayor retención, y producir una experiencia que compense el costo. Algunos analistas ya preguntan si la cifra es demasiado alta en ese momento.
Además, la migración de la audiencia de TV tradicional al streaming presenta su propio desafío, así como garantizar cobertura de calidad, fiabilidad técnica y accesibilidad.
¿Qué cambia para los aficionados de la F1 en EE. UU.?
La plataforma principal será Apple TV a partir de 2026, lo que significa que los usuarios que quieran ver las carreras deberán suscribirse allí o pasar por ese ecosistema.
Algunas sesiones seguirán siendo gratuitas, lo que ayuda a mantener el acceso inicial, pero el núcleo del contenido estará en la app de Apple.
Los aficionados deberán estar atentos al anuncio oficial de Apple para conocer los detalles: precios finales, alcance de la cobertura, posibles versiones en español u otras funcionalidades adicionales.
En resumen, este contrato marca una transición relevante en la forma de consumir deporte de motor en EE. UU., y puede ser una señal de cómo los grandes derechos deportivos se moverán cada vez más hacia plataformas digitales.