Los Los Angeles Dodgers se convirtieron en la primera franquicia de Grandes Ligas en superar la barrera de los US$ 1 000 millones en pagos diferidos a jugadores, según un informe financiero publicado por ESPN. Este hito marca un antes y un después en la estructura económica del béisbol, reflejando cómo las grandes inversiones contractuales y las decisiones de largo plazo influyen en las finanzas de una organización
Qué son los pagos diferidos y por qué importan?
Los pagos diferidos son acuerdos en los que un jugador recibe una parte de su salario o bono de firma en fechas futuras, en lugar de todo durante el tiempo activo del contrato. Esto puede beneficiar a los equipos al distribuir la carga financiera en el tiempo, pero también puede crear obligaciones significativas años después de que el jugador ya no esté en la plantilla.
En el caso de los Dodgers, esta acumulación refleja contratos firmados en épocas de alta inversión —muchos de ellos extendidos o estructurados bajo acuerdos de agencia libre recientes— que se seguirán pagando bien entrados los próximos años.
Cómo llegaron a más de US$ 1 000 millones
Los Angeles han construido una de las nóminas más caras y estables de MLB. Parte de ese crecimiento se relaciona con:
extensiones largas y de alto valor a jugadores estrella,
cláusulas de pago diferido negociadas para manejar la carga fiscal,
contratos que incentivan estabilidad en el clubhouse y rendimiento a largo plazo.
Eso ha resultado en una cartera de obligaciones financieras que atraviesa décadas, algo inédito en la historia del deporte profesional estadounidense.
Impactos a corto y largo plazo
Ventajas para los Dodgers
Estabilidad en presupuestos anuales: al distribuir los pagos, el equipo puede mantener flexibilidad en temporadas específicas sin saturar la nómina.
Habilidad para firmar y retener talento: ofrecer pagos diferidos puede ser atractivo para jugadores que buscan seguridad financiera más allá de su carrera activa.
Desafíos y riesgos
Obligaciones futuras: años después de que ciertos contratos hayan expirado, los pagos seguirán afectando el balance financiero.
Competitividad en el mercado: comprometer grandes sumas a futuro puede limitar la capacidad de firmar agentes libres en determinados años si no se administra bien.
Presión económica: a nivel de franquicia, acumular obligaciones históricas puede incrementar el riesgo si hay cambios en ingresos (taquilla, derechos de TV, patrocinio) a largo plazo.

