Después de la derrota 118-109 ante New York Knicks, que extendió a siete los partidos perdidos en fila de los Bucks, Giannis no se guardó nada y lanzó duras críticas a su equipo, exhortándolo a un cambio de actitud.
A pesar de su regreso a la cancha —anotó 30 puntos, capturó 15 rebotes y repartió 8 asistencias en 28 minutos—, el resultado fue adverso para Milwaukee.
Giannis pidió que su equipo deje de enfocarse en intereses personales o en errores puntuales. “Nadie debe tener una agenda personal … preocúpense solo por la mentalidad ganadora. Winning mindset.”
Instó además a retomar lo básico: movimiento colectivo del balón, evitar pérdidas, trabajo defensivo, rebotes ofensivos —“las pequeñas cosas” que muchas veces definen el resultado.
Según él, este no puede ser un “show de uno solo”: la presión ahora recae en que todo el equipo responda.
¿Qué implica este llamado?
Giannis asume un rol de liderazgo —no sólo como figura en la cancha— sino como mentor que exige consistencia colectiva, no dependencia individual.
Si el resto del plantel responde con actitud, los Bucks tienen chance de revertir la mala racha. Pero sin ese cambio cultural, la temporada corre peligro.
El mensaje puede ser interpretado como advertencia interna y externa: los jugadores, la gerencia y los fanáticos deben entender que este equipo necesita compromiso real.
Lo que sigue para Milwaukee
Los Bucks retornan a casa para enfrentar a Brooklyn Nets, con la presión de frenar la racha negativa. Giannis dijo que espera aumentar sus minutos para intentar cambiar el rumbo.
Será clave observar si el equipo realmente mejora en aspectos como defensa, rotación del balón, rebotes ofensivos y cohesión —la base del cambio mental pedido por Giannis.
