En un electrizante duelo del béisbol invernal dominicano, los Tigres del Licey protagonizaron una remontada dramática para vencer 8-7 a las Águilas Cibaeñas, revirtiendo una desventaja de cinco carreras.
El partido se definió con una ofensiva clave de los Tigres: un jonrón solitario de Hayden Senger en el sexto episodio acercó el marcador, pero la remontada comenzó de verdad en el octavo capítulo, cuando Cal Stevenson conectó un sencillo empujador de dos carreras que dio inicio al ataque.
Luego, en la novena entrada, un doble remolcador de Senger selló la victoria azul.
Para Licey, esta victoria representa un respiro importante en la liga: logra ejecutar una remontada ante un equipo que ha mostrado potencia ofensiva y buen rendimiento, elevando la moral y manteniendo vivas sus aspiraciones en la temporada invernal.
Por su parte, las Águilas, que habían llegado al juego con su condición de líderes, sufren un duro revés en un partido que tenían casi controlado hasta la sexta entrada, lo que podría afectar su impulso en la tabla.
Este tipo de triunfos refleja la esencia del béisbol dominicano: rivalidad intensa, emoción hasta el final, y la esperanza de que ningún marcador esté definido hasta el último out.
La victoria del Licey no es un hecho aislado: en los últimos años, los enfrentamientos entre Licey y Águilas han sido marcados por la paridad y el drama; el dominio entre ambos equipos en octubre sigue a favor de los Tigres cuando juegan en Santo Domingo.
Esta remontada puede ser clave para reactivar el entusiasmo de la fanaticada azul, y mejorar la confianza colectiva del equipo en momentos de presión.
Para las Águilas, el tropiezo sirve de recordatorio de que en esta liga ningún juego está ganado hasta el último lanzamiento —algo que, en una temporada tan competitiva, puede costar caro en la lucha por los primeros lugares.
