El domingo en Williamsport, Mark Vientos vivió un día para el recuerdo: tras vencer sus nervios infantiles y deslizarse por la famosa colina del Lamade Field, regresó al plato para convertirse en el artífice de la victoria de los Mets ante los Mariners con un jonrón de tres carreras en el Clásico de Pequeñas Ligas, celebrado en el icónico Bowman Field.
Desde el inicio del juego, Vientos mostró su presencia clave: impulsó la primera carrera con un elevado de sacrificio y más tarde dio el batazo que encendió a los niños que asistieron al evento. Ese jonrón —a 103.5 mph— arqueó con fuerza por encima del jardín derecho y electrificó a los pequeños espectadores, muchos de los cuales lo habían animado a deslizarse por la colina esa misma mañana.
Esa conexión con los jóvenes fans fue la antesala perfecta a su gran noche. Vientos terminó con 2 hits en 3 turnos y 4 carreras impulsadas, empatando su mejor marca de la temporada, y reforzando su rol como pieza clave en la ofensiva de los Mets.
La victoria 7-3 también marcó un punto de inflexión en la temporada: fue la primera serie ganada desde finales de julio y permitió que Nueva York mantuviera su ventaja de 1.5 juegos sobre los Reds en la carrera por el wild card de la Liga Nacional.
La actuación de Vientos no pasó inadvertida para su manager Carlos Mendoza:
“Ha sido un camino con altibajos, tuvo partes difíciles durante la temporada y un espacio en el que no jugaba con consistencia. Pero lo vimos esta noche… Es demasiado buen jugador, y ojalá este sea su punto de partida.”
Lo más destacable del partido
Mark Vientos: 2-3, jonrón de tres carreras, elevado de sacrificio, 4 RBI — mejor partido ofensivo en semanas.
Francisco Álvarez: 3 hits y 2 carreras anotadas — otra figura clave.
Francisco Lindor: 3-5 con doble impulsor, activísimo en el equipo.
Clay Holmes: abridor sólido con 5 entradas, 1 carrera permitida — se anotó la victoria.
George Kirby (Mariners): tropieza con el bullpen rival y concede 7 carreras en menos de 5 innings.
