Con menos de seis meses para que arranque la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se disputará del 11 de junio al 19 de julio de ese año entre Estados Unidos, México y Canadá, organizadores y autoridades ya están centrando su atención en un reto inesperado pero clave: las altas temperaturas veraniegas que podrían afectar tanto a jugadores como a aficionados durante el torneo.
El calor, protagonista antes del pitazo inicial
Este Mundial será la primera edición que se juega en pleno verano del hemisferio norte, lo que significa que muchos partidos se disputarán bajo condiciones climáticas de calor extremo en varias de las 16 sedes previstas.
Localidades como Miami, Monterrey, Kansas City, Boston, Nueva York y Filadelfia están entre las zonas catalogadas con mayor riesgo de sufrir durante los meses de junio y julio, con temperaturas que podrían exceder los 35 °C, lo cual representa un desafío significativo para la salud y el rendimiento en el campo.
En estadios sin climatización completa, la sensación térmica en el césped y en las gradas puede ser aún más intensa, elevando la importancia de protocolos de hidratación, pausas para descanso y otros mecanismos de mitigación.
En instalaciones como el SoFi Stadium de Los Ángeles, que albergará varios partidos, ya se trabaja con equipos de ventilación avanzados y sistemas de enfriamiento para minimizar los efectos del calor en jugadores y público.
Estudios y advertencias internacionales
Diversos informes científicos y alertas previas advierten que durante un Mundial veraniego en Norteamérica, muchos encuentros podrían estar expuestos a condiciones extremas de calor y humedad, lo que plantea riesgos de estrés térmico incluso superiores a ediciones pasadas del torneo.
Un estudio internacional destacó que de los 16 estadios sede, al menos 10 se encuentran en zonas con riesgo muy alto de estrés térmico, lo que puede afectar directamente el rendimiento físico de los futbolistas.
También se han planteado recomendaciones para ajustar los horarios de los partidos y evitar las horas de mayor insolación, favoreciendo el juego en horas de la tarde o noche para proteger la integridad de los deportistas y las condiciones de juego.
Medidas y soluciones en camino
FIFA y las organizaciones anfitrionas ya analizan medidas para reducir el impacto del calor durante el torneo 2026:
Pausas de hidratación obligatorias en cada tiempo de los partidos, permitiendo a los jugadores recuperarse mejor en condiciones cálidas.
Uso de tecnología en estadios, como ventiladores, sistemas de sombreado y, cuando sea posible, refrigeración en ciertas zonas, para brindar ambientes más tolerables a atletas y aficionados.
Diario Libre
Posible programación de partidos en horarios más frescos —como vespertino o nocturno— en los lugares con mayor riesgo de calor.
¿Por qué este Mundial será distinto?
A diferencia de las ediciones anteriores en climas más templados o en fechas menos cálidas (como la de Catar 2022 en invierno), el Mundial 2026 enfrentará el reto de jugar en pleno verano boreal, aumentando la exposición al calor en gran parte de Norteamérica. Esto no solo implica una exigencia deportiva, sino también logística y organizativa para garantizar la seguridad y el bienestar de todos los involucrados.
