Los Seattle Seahawks se proclamaron campeones del Super Bowl LX tras derrotar 29-13 a los New England Patriots en el Levi’s Stadium, imponiendo una defensa dominante y control territorial que limitó la ofensiva rival durante casi todo el partido.
El equipo de Seattle tomó ventaja desde temprano y nunca cedió el control, frustrando la aspiración de Nueva Inglaterra de alcanzar su séptimo título. El triunfo también marcó una historia de reivindicación para el quarterback Sam Darnold, cuya trayectoria había sido cuestionada en años previos.
Los Patriots apenas reaccionaron en el último cuarto con un touchdown de 35 yardas, pero una interceptación posterior y el touchdown de Uchenna Nwosu ampliaron la ventaja y sellaron el resultado.
Además, el encuentro se convirtió en el 15.º Super Bowl en que un equipo se queda sin puntos en la primera mitad, algo que históricamente nunca ha derivado en remontada victoriosa.
El partido también estuvo rodeado de contexto social y político: activistas distribuyeron toallas con mensajes sobre inmigración en las inmediaciones del estadio, reflejando el impacto cultural y mediático que suele rodear al evento deportivo más seguido de Estados Unidos.
Medio tiempo latino con Bad Bunny
El espectáculo del descanso convirtió el estadio en una celebración latina encabezada por Bad Bunny, quien hizo historia como primer artista latino en solitario y en español en liderar el show.
El artista puertorriqueño llevó banderas latinoamericanas y mensajes culturales al escenario, acompañado por invitados sorpresa como Lady Gaga y Ricky Martin, en un show que destacó identidad y reivindicación cultural.
El repertorio incluyó éxitos como Tití Me Preguntó y Yo Perreo Sola, junto a una escenografía inspirada en elementos culturales boricuas, culminando con fuegos artificiales y coreografías multitudinarias.
El espectáculo generó amplia repercusión mediática y simbolizó la creciente presencia latina en el entretenimiento deportivo global.
Con triunfo deportivo y show cultural de alto impacto, la edición número 60 del Super Bowl volvió a demostrar su peso como fenómeno que mezcla deporte, entretenimiento y debate social en una misma plataforma global.

